ALGUNAS REFLEXIONES SOBRE EL DÍA DEL PERDÓN

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ALGUNAS REFLEXIONES SOBRE EL DÍA DEL PERDÓN

Mensaje  Marcelo el Dom Nov 02, 2008 12:01 am

Queridos (y aunque todavía escasos, pero lo que vale es la calidad) colisteros: si bien Yom Kipur quedó atrás, me gustaría compartir con ustedes esta noteja.


Y bien, llego el día del Perdón. Para beneplácito de nuestros vapuleados y contaminados pulmones, calles y caminos se verán libres de vehículos automotores, por lo menos por un poco más de 24 horas, los creyentes (también los que no tanto, pero pagaron (sic) por un asiento en el templo) vestidos de blanco y de la mejor gala se dirigirán a los templos, y todo el pueblo de Israel hará una pausa en su constante preocupación por la seguridad nacional y personal, por la guita, por la situación nacional… Yom Kipur (el Día del Perdón, o más precisamente el Día de la Expiación) está considerado por muchos como el día más santo del año hebreo, aún más que el Sábado, y es en este día en que D´s perdona nuestras malas acciones y nos permite el inicio de un nuevo año con la conciencia limpia.

Un momento…

¿Nos permite?
¿Conciencia limpia?
¿Expiación de pecados?
¿D´s nos perdona?

Caros lectores, es el último interrogante el que debemos estudiar con afán profundo, al decir del viejo Ghoete. El Altísimo no es al único al que le debemos pedir perdón en esta fecha. Nuestros Padres, en su inmensa sapiencia, dijeron que el único perdón seguro que puede lograrse en tan solemne circunstancia es el perdón de D´s; un buen ayuno, unas plegarias y todo quedará perdonado. El otro perdón, y no menos importante, es el que debemos lograr de nuestros semejantes contra los que hemos cometido grandes y pequeñas negligencias, a los que les hemos faltado, fallado u omitido; y para estos pecados, el ayuno está absolutamente de más: de ahí que exista la costumbre en los diez Días Terribles que siguen al año Nuevo (Rosh Ha Shaná) y que preceden al Día de la Expiación o del Perdón de pedir disculpas a todos aquellos que nos rodean y contra los que presuntamente hemos faltado. Recibirán ellos las disculpas con ánimo positivo? Esa ya es otra cuestión.

Pero ojo. Para pedir perdón, primero debemos comprender que pecamos, que nos equivocamos, que le hicimos daño al prójimo. El arrepentimiento "no es sencillo, ya que nos produce una impresión negativa de nosotros mismos" - sostiene la profesora de Filosofía Nejama Verbin - "pero es muy importante, ya que debemos estar preparados para enfrentarnos a los aspectos menos agradables de nuestro ser interior, cosa nada fácil."

Pero a no preocuparse, caros lectores: la decisión de perdonar, por el contrario, es algo mucho más fácil de lograr. Ella nos crea el compromiso de deponer la animosidad contra el prójimo y seguir adelante sin la pesada carga del pasado. Lo más importante del perdón (ojo, me refiero a perdones posibles, lógicos y aceptables, hay cosas y hechos que no pueden resolverse con un simple "te perdono") es poder sobreponerse a la hostilidad. El afectado por la mala acción recupera su autoestima, razón por la cual ya no reaccionará con hostilidad ante el perdonado. De todos modos, perdonar no implica la obligación de reconciliarse, o volver a simpatizar con quien nos ha faltado.

Para una sociedad como la israelí, no todos consideran el perdón al prójimo como algo positivo, y eso es lamentable, ya que el perdón, el poder de renunciar, de dar el brazo a torcer en pro de una pacificación es una demostración de fuerza verdadera, más poderosa aun que la de no salir "frayer" (tonto, usado).

Y para cerrar este mensaje, una anécdota: durante la liberación del campo de concentración de Bergen Belsen, un suboficial de la Brigada Judía del Ejército de Su Real Majestad Británica se encontraba charlando con un ex-recluido, que resultó ser paisano suyo de la hermosa y destruida capital polaca, Varsovia. El diálogo se desarrollaba parte en polaco y parte en idish, cuando acertó a pasar por ahí un capellán militar que quiso intervenir en la charla, pero que no dominaba ni el polaco ni el idish, por lo que el suboficial tuvo que hacer de intérprete. En un momento dado, al capellán se le ocurrió decir, mirando a un grupo de amedrentados prisioneros nazis: "que D´s los perdone!" a lo que el suboficial le contestó, con los ojos llameantes de indignación: "mejor pregúntele a este pobre diablo si alguna vez él podrá perdonarle a D´s por todo esto que le ha sucedido… no creo que haya pecado tanto como para merecerlo".

Perdonar siempre se puede… ¿reparar el daño cometido? Siempre se DEBE.

Gmar Jatimá tová.

Sneh… Marcelo Sneh
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Marcelo

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