CUENTOS FANTÁSTICOS: LOS SUEÑOS... SUEÑOS SON?

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CUENTOS FANTÁSTICOS: LOS SUEÑOS... SUEÑOS SON?

Mensaje  Marcelo el Jue Nov 20, 2008 10:21 pm

Hola, amigos colisteros
Quiero compartir con ustedes esto que escribí hace muchos años y que hoy reescribo gracias a mi memoria.



LOS SUEÑOS… ¿SUEÑOS SON?
Por Marcelo Sneh

Francisco Saldán era un hombre simple, de costumbres simples. Trabajador como pocos, buen hijo y mejor hermano, cariñoso con sus sobrinos. Todas las mañanas se levantaba tempranito para ir a trabajar en la curtiembre de Avellaneda, donde había empezado de adolescente como changarín y ahora trabajaba en la contaduría como segundo jefe de expedición para orgullo de su padre, curtidor jubilado. Francisco era puntual y siempre tomaba el mismo tranvía que lo llevaba hasta Avellaneda cruzando el puente Bosch, por encima del Riachuelo. Dada la responsabilidad de su cargo y la moral de trabajo que lo habían vuelto parte imprescindible de la curtiembre, su horario de trabajo daba comienzo mucho antes que el de los demás administrativos. Solía vérselo muy temprano de mañana, cuando el sol era todavía sólo un viajero lejano, tanto al sereno del frío como en la fresca del verano, tablilla en mano y tildando los fardos de cueros que diligentes changarines y fornidos porteadores descargaban de los camiones y apilaban prolijamente a los pies de las grandes mesas de curtido, a disposición y al alcance de los expertos curtidores.

¿Por qué les cuento todo esto? ¿Por qué tanto preámbulo? Porque Francisco Saldán era un hombre simple, de costumbres simples… hasta que empezó a tener esos sueños tan raros. Al principio lo estremecían como las peores pesadillas, pero después se fue acostumbrando. Por aquel entonces, los médicos "del marote" decían y con justa razón que soñar es descansar… pero A Francisco Saldán los sueños no le daban precisamente lo que se llama paz espiritual, especialmente cuando empezó a soñar cosas… cosas raras. Cosas que ya le parecía haber visto antes, cosas que estaba seguro que ya había vivido, cosas que después, ya despierto, envuelto en sudor y temblando como una hoja, recordaba con temible claridad…

Hasta que sucedió.

Esa noche aciaga, Francisco tuvo el peor de todos sus sueños. Una pesadilla de refinada crueldad hacia sí mismo, en la que se veía a sí mismo caminando por un sendero desconocido, rodeado de una espesa neblina, en medio de una penumbra que de todos modos le permitía ver, cuando de repente se le acerca un carro fúnebre cuyo conductor frena con pericia a los elegantes y empenachados matungos, se inclina sobre el pescante y requintando la galera de funebrero, se dirige a Francisco diciéndole:¡"suba, jefe, que hay lugar…!"

Francisco despertó, envuelto en sudor frío. El reloj despertador marcaba las 4 y 12 de la madrugada, tres minutos antes de empezar a sonar implacablemente. Francisco, asustado por la increíble y espantosa experiencia onírica se lavó, se vistió y se desayunó mecánicamente, y mecánicamente salió a la húmeda y neblinosa calle que se desperezaba en una madrugada que anunciaba lluvia y demonios. Mecánicamente caminó hacia la parada del tranvía, donde ya se encontraban otros ocasionales compañeros de viaje aguardando la llegada del traqueteante vehículo, que no tardó en llegar. Subieron todos, y cuando Francisco quiso hacerlo, quedó petrificado de terror en el primer escalón del acceso trasero del tranvía: el amable y jovial rostro del guarda que le decía desde el interior del coche ¡"suba, jefe, que hay lugar…!" era el mismo rostro que el del funebrero del sueño que había tenido hacía pocos minutos…

Como golpeado por un rayo en el vientre, Francisco reculó y casi cae sentado en el cordón de la vereda. El guarda se quedó mirándolo con el cordel de la campanilla en ristre, pero Francisco, anonadado, sólo atinó a decir "no… no…" El guarda tiró de la campanilla, el tranvía arrancó, y con el rítmico y característico sonido de las ruedas golpeando sobre las juntas de los rieles se alejó por la neblinosa penumbra, se perdió en la lejanía… para ira a caer poco tiempo después a las negras aguas de un Riachuelo que por causa de la niebla nadie pudo ver, y mucho menos el motorman, que tampoco pudo ver a causa de la niebla que el puente Bosch había sido imprudentemente levantado, sin señalización alguna.

No sé qué fue de Francisco Saldán después de esta historia, que es verídica. Bueno… por lo menos lo del tranvía es verídico. Sucedió allá por los años '30.

Hasta la próxima historia… increíblemente verídica.


Última edición por Marcelo el Jue Nov 20, 2008 10:28 pm, editado 1 vez

Marcelo

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Re: CUENTOS FANTÁSTICOS: LOS SUEÑOS... SUEÑOS SON?

Mensaje  lidia el Jue Nov 20, 2008 10:26 pm

Que buen cuento!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

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Re: CUENTOS FANTÁSTICOS: LOS SUEÑOS... SUEÑOS SON?

Mensaje  mariaelena el Vie Nov 21, 2008 7:50 am

Te felicito!!

muy buen texto.

un abrazo,

mariaelena

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Re: CUENTOS FANTÁSTICOS: LOS SUEÑOS... SUEÑOS SON?

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