Volviendo a casa desde Ramala(historia veridica)

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Volviendo a casa desde Ramala(historia veridica)

Mensaje  ojitos el Lun Nov 17, 2008 6:15 pm


El hijo de una mujer judía y un hombre árabe lucha con su identidad. Una historia real.


Luego de finalizar el rezo, Dan
rápidamente caminó hacia la entrada de la Sinagoga en Jerusalem y dijo
"Shabat Shalom" al rabino y a otras cuantas personas que conocía.
Inmediatamente después se dirigió hacia la salida diciendo que ya era
tiempo de volver a casa y hacer el Kidush con la familia.
Cuando estaba saliendo, repentinamente algo lo impulsó a voltearse y
mirar hacia atrás para ver cómo la gente salía. Sus ojos lentamente
observaron toda la sinagoga, mientras pensaba "¿Tal vez hay alguien
aquí que necesite un lugar para cenar? ¿Quién es ese que está sentado
cerca del muro lateral? Yo conozco a casi todos acá y no creo que lo
haya visto antes".
Dan se acercó a este joven, estudiándolo con ojos expertos. Jeans,
mochila, piel oscura, pelo crespo negro... se ve como un sefaradí, o
tal vez un marroquí.
Se tomó un momento más para considerarlo, y comenzó a moverse en
dirección al muchacho con sus manos extendidas en un acto de
bienvenida. "Shabat Shalom", mi nombre es Dan Eisenblatt, ¿Quieres
cenar en mi casa esta noche?".
El joven muchacho cambió inmediatamente su expresión de preocupación
por una amable sonrisa. "Sí, gracias, mi nombre es Maji." El joven tomó
su mochila y juntos salieron de la Sinagoga.
Mi Canción Favorita
Un par de minutos después, estaban todos de pie alrededor de la mesa
de Shabat en la casa de Dan. Cuando la familia comenzó a cantar Shalom
Aleijem, Dan inmediatamente se dio cuenta que el huésped no estaba
cantando con ellos, y pensó que tal vez el muchacho era vergonzoso o no
sabía cantar". El huésped sonrió de manera amable nuevamente, y siguió
el ritmo de la canción cometiendo muchos errores, pero obviamente
tratando de cantar de la mejor forma.
Después de haber comenzado la comida, el huésped ya se había
relajado un poco, pero aún se lo veía un poco tímido y silencioso. Dan
entendió la señal y mantuvo la conversación en temas muy general,
centrando la atención en la parashá semanal y algunos temas de
actualidad.Después de haber comido el pescado, Dan se
dio cuenta de que su huésped estaba hojeando el libro de cantos para
Shabat - aparentemente buscando algo. Entonces le preguntó con una
sonrisa, "¿hay alguna canción en especial que quieres cantar? Yo te
puedo ayudar si no estás seguro de la melodía."
La cara del huésped se iluminó. "Hay una canción que quiero cantar,
pero no la puedo encontrar acá. Realmente me gustó lo que cantamos en
la Sinagoga esta noche, ¿Cómo se llama? Algo 'dodi'".
Dan pensó por un instante en decirle que esta canción no se cantaba
en la mesa, pero se abstuvo de hacerlo. "Si esto es lo que el joven
quiere", pensó, ¿qué daño puede causar? Entonces dijo en voz alta: "Tú
te refieres a Leja Dodi. Espera y déjame traerte un Sidur".
Después de haber cantado Leja Dodi, el joven reasumió su silencio
hasta después de que sirvieron la sopa, cuando Dan le preguntó "¿y
ahora que canción quieres cantar?".
El huésped se veía avergonzado, pero después de un poco de apoyo,
dijo firmemente: "a mi me gustaría realmente cantar Leja Dodi de nuevo".
Dan no se sorprendió mucho cuando después de comer el pollo, volvió
a preguntarle a su invitado qué canción quería cantar, y este contestó:
"Leja Dodi, por favor".
Esta vez, Dan pensó en decirle al muchacho: "Cantémosla un poco más
bajo esta vez, pues los vecinos van a pensar que nos estamos volviendo
locos", pero después de reflexionar decidió hacerle otra pregunta: "¿no
quieres cantar alguna otra cosa?".
El invitado se puso rojo y miró hacia abajo: "no, a mí sólo me gusto
esa" - dijo entre dientes - "hay algo sobre esta canción que realmente
me gusta". En total deben haber cantado "la canción" ocho o nueve
veces. Dan no estaba seguro, había perdido la cuenta.
Majmud Iben Esh Sharif
Más tarde, cuando tuvieron un poco de tiempo para conversar, Dan
dijo: "Sorprendentemente no hemos tenido más de algunos segundos para
conversar, ¿de dónde eres?".
El joven se veía dolorido, y mirando hacia abajo le dijo en voz baja: "Ramala".
El corazón de Dan saltó un latido, pues estaba seguro de que el
joven dijo Ramala - una gran ciudad árabe al norte de Jerusalem. Pero
se contuvo y pensó que el muchacho debió haber dicho Ramle, una ciudad
Israelí (cerca de Tel Aviv).
Entonces Dan le contesto: "Ah, yo tengo un primo viviendo ahí. ¿Conoces a Efraim Warner? El vive en la calle Hertzel".El joven movió su cabeza en forma de lamento: "No hay judíos en Ramala".
Dan estaba carraspeando, ¡el joven dijo realmente Ramala! Sus
pensamientos comenzaron a correr. "¿Puede ser posible que pasé Shabat
con un árabe? Un momento" - se dijo -"respira profundo y resuelve este
asunto". Haciendo un brusco movimiento con su cabeza le dijo al
muchacho: "lo siento mucho, pero estoy un poco confundido, y ahora que
lo pienso no te he preguntado todavía por tu nombre completo, ¿cuál es
por favor?".
Por un momento el joven se veía aterrado, contrajo sus hombros y dijo en voz baja, "Majmud Iben Esh Sharif."
Majmud se veía aún más aterrado ahora; obviamente podía decir lo que
estaba pensando Dan. Rápidamente le dijo: "Espera un poco. Soy judío -
sólo estoy buscando a donde pertenezco."
Dan se paró sin poder sacar una palabra de su boca, ¿Qué podría decir?
Majmud rompió el silencio explicando: "Nací y crecí en Ramala. Me
enseñaron a odiar a mis opresores judíos y me enseñaron a pensar que
matarlos era un acto heroico. Pero siempre tuve mis dudas. Fuimos
enseñados que la Sunna, la tradición (musulmana) - dice que ninguna
persona puede ser creyente hasta que desee para su hermano lo que desea
para si misma. Yo solía sentarme y pensar asombrado, '¿no son acaso los
Yahud (judíos) personas también? ¿Acaso ellos no tienen también el
derecho a vivir así como nosotros? ¿Si es que nosotros supuestamente
debemos ser buenos con todos, cómo es posible que nadie incluya a los
judíos en esto?'.
Le formulé estas preguntas a mi padre, y el me echó de la casa, así
no más, con nada más que la ropa que vestía. En ese momento tomé la
decisión de escaparme e ir a vivir con los judíos hasta saber quiénes
realmente son".
Foto Familiar
Majmud continuó hablando: Me metí a escondidas en la casa para sacar
mis pertenencias y mi mochila. Mi madre me vio empacando - se veía
pálida y malhumorada - pero estaba tranquila y fue gentil conmigo.
Después de unos momentos logró hacerme hablar. Le dije que me quería ir
a vivir con los judíos por un tiempo y averiguar lo que realmente eran,
y que tal vez me gustaría convertirme.Ella se puso más y más pálida, mientras yo
le decía todo esto, y pensé que se estaba poniendo furiosa. Pero en
realidad otra cosa le estaba causando dolor. Murmurando me dijo: 'Tú no
tienes que convertirte, tú eres judío'.
Yo estaba en un estado de shock, mi cabeza comenzó a dar vueltas,
por un momento no podía hablar. Luego le grite: '¿qué quieres decir con
esto?'.
Entonces ella me dijo: "para el judaísmo el que nace de madre judía es judío, y puesto que yo soy judía, tú también lo eres".
Yo nunca tuve la menor idea de que mi madre era judía. Me imagino
que ella no quería que nadie sepa; seguro que ella no se sentía muy
bien sobre su vida, porque inmediatamente susurrando me dijo: "cometí
un error en casarme con un hombre árabe, pero contigo mi error va a ser
redimido".
Mi madre siempre me habla de esta forma, como un poeta. Ella fue y
desenterró algunos documentos viejos y me los pasó. Me dio cosas como
mi certificado de nacimiento y su antiguo documento de identidad
israelí para que yo pueda probar que soy judío, las tengo acá pero no
se que hacer con ellas. Mi madre dudó un poco acerca de un papel, y
luego me dijo: "sería bueno que tomes esto también, es una antigua
fotografía de mis abuelos, que fue tomada cuando fueron a buscar la
tumba de un gran antepasado nuestro. Ellos fueron al norte y
encontraron la tumba y en esa ocasión sacaron la foto".
Dan puso suavemente su mano alrededor de los hombros de Majmud.
Majmud lo miró hacia arriba, un poco asustado, pero con esperanza al
mismo tiempo. Dan le preguntó: "¿tienes la foto acá contigo?".
La cara del joven se iluminó: "Seguro - le dijo - siempre la llevo
conmigo". Acercó su mochila y sacó de ella un viejo y arrugado sobre.
Dan, cuidadosamente, tomó la foto del sobre y la miró. Lo primero
que resaltaba en la foto fue el grupo familiar, una antigua familia
sefaradí de comienzos de siglo.Después, observó la tumba que la familia
estaba rodeando y cuando leyó la inscripción que había en la tumba,
casi se le cayó la foto de las manos. Nuevamente revisó la inscripción.
No había duda alguna, esta era una tumba en el antiguo cementerio de
Zfat y la inscripción la identificaba como la tumba del gran kabalista
y Tzadik Rabí Shlomó Alkabetz, el autor del Leja Dodi.
La voz de Dan sonaba excitada, mientras le explicaba a Majmud quién
fue este gran ancestro: "Él fue un amigo del Arizal - un gran sabio de
la Torá, un Tzadik y Kabalista. Y sabes, Majmud, tu ancestro escribió
esta canción que cantamos todo el Shabat - Leja Dodi".
Esta vez el sorprendido fue Majmud.
Dan, lentamente, se levantó de la silla, aún excitado por lo que
había pasado, y extendiendo sus temblorosas manos le dijo: "Bienvenido
a casa Majmud. Y ahora que tal si eliges un nuevo nombre para ti".


Esta es una historia verídica. Los nombres han sido cambiados.
Publicado con el permiso (exclusivo para aish.com) de
"Monsey, Kiryat Sefer, and Beyond"
(http://www.targum.com/store/Roth.html) by Zev Roth (Targum Press 2002).

_________________


"No vayas por donde el camino te lleve,Ve por donde no hay camino y deja huella".Emerson.

ojitos

Cantidad de envíos : 733
Edad : 55
Fecha de inscripción : 01/11/2008

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.