EL NIÑO PIRATA DOS

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EL NIÑO PIRATA DOS

Mensaje  LEON GETZEL el Lun Sep 07, 2009 9:23 pm

Carmelito no durmió esa noche, solo tenía en su pensamiento, ir al barco, ver un sueño hecho realidad, esperaba ansioso que el padre lo llevara.

En efecto a media mañana salieron. En la costa los esperaba el capitán, después de los saludos, subieron a una pequeña embarcación a remos. Desde lejos, Carmelito, emocionado, miraba el barco. En pocos minutos llegaron, subieron al barco por una escalera confeccionada con sogas.

Era muy grande, tenía mástiles altísimos con sus velas plegadas.

En la popa una escalera conducía al comando.

La cubierta estaba llena de sogas y elementos para distintas actividades.

Descendieron por una escalera a un compartimiento que había una mesa, sillas, estantes con adornos, en una vitrina, licores.

Sentados, el capitán les ofreció bebida.

Carmelito se sorprendía de ver todo eso. Pasaron luego al dormitorio del capitán, una cama hecha de madera con mesitas de luz, una cómoda, colgadas en las paredes de madera, armas de fuego, espadas, cuchillos de todas medidas y formas, adornos de oro y plata.

Salieron a cubierta, habían preparado una mesa para comer, se sentaron y no faltó nada, cordero, lechón, fruta, vinos.

Los llevó luego a los dormitorios de la tripulación, estaba bajando una escalera en el medio de la cubierta, llegaron a una gran habitación con camas superpuestas de a dos, un pasillo, y en el fondo los baños.

Salieron y mas adelante bajaron a otra bodega donde se cocinaba, seguido, había un depósito donde guardaban mercaderías.

Cuando salieron a cubierta, el capitán los invitó a sentarse.

Don Gervasio le manifestó su admiración por las bondades del barco. El capitán le manifestó:

─ Este barco fue construido en España, hace muchos años, ahora ya tiene algunas averías, tratamos de solucionarlo en islas ocultas, escondidos. Cuando salimos a la mar, es nuestra misión asaltar los barcos y apoderarnos de todos los valores, sabemos que somos delincuentes del mar, solo esperamos la muerte como recompensa, lo robado debe ser escondido, si somos capturados, seremos ejecutados. Todos los que fueron piratas deberán terminar sus días con nombres anónimos y olvidarse de lo que fueron.

Don Gervasio escuchaba horrorizado lo que le decía el capitán.

─ ¿Cómo pueden vivir asi?

─ Estamos acostumbrados, nos jugamos la vida siempre,

nuestra consigna es ganar o morir.

Don Gervasio no preguntó mas nada. Carmelito escuchaba y no podía creer lo que escuchaba.

Volvieron a la isla, todos preguntaban, don Gervasio contaba todo con cierta tristeza de ver como bandidos van por los mares robando, matando en un barco donde se ve que esta preparado para la guerra. Aún asi admiraba la valentía de esos hombres que se jubaban siempre la vida.

Carmelito le contaba a sus amigos todo, no se le escaparon detalles. Decía como le hubiera gustado navegar en ese barco para conocer otros lugares del mundo.

Cuando dormía, soñaba que era un pirata. En la mañana tenía un proyecto, se iría con ese barco, buscaría la manera de viajar en él, sin que lo vieran, como polizón.

Estudiaría, como lo iba a hacer.

Leon

FIN DEL CAPÌTULO DOS






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