SOLEDAD DE LEON

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SOLEDAD DE LEON

Mensaje  LEON GETZEL el Dom Abr 05, 2009 8:26 pm

Un pedazo de tierra rodeado de rio, con árboles

cuyas hojas daban sombra a un ranchito que parecía una tapera,alli vivia Juan.

Pescador de nacimiento, no conocía mas que eso,

nunca fue a la ciudad, que estaba muy lejos, su hogar en un tiempo, sus padres, hermanos, después su mujer y dos hijos.

Había quedado solo, sus hijos se fueron muy lejos hacia tiempo a buscar otra vida, y su señora murió.

En esa madrugada que el sol quería alumbrar el cielo,se metió en el rancho de Juan, y estaba durmiendo en una catrera de lona con patas de árboles, acostado con un pantalón de media caña,sucio, y una camisa marrón que no veía jabón hacía mucho, los pies con callos plantales por andar siempre descalzo, sus manos grandes parecían garras, su cara curtida con arrugas, su pelo largo marrón y con canas, nunca usaba peine. Cuando despertó, miró a su alrededor como buscando algo, solo encontró su perro que le lamió la mano, se fue hasta el río y se lavó la cara y el cuerpo, prendió fuego para matear y se sentó tranquilo.Miraba todo, el pingo que tenia pastoreando, el gallinero, una vaca, y el sembrado de verduras.

Todo estaba bien, normal, un dia mas de soledad.

No podía acostumbrarse a vivir solo, a veces se ponía a gritar para ver si alguien lo escuchaba, pero era en vano, estaba solo.

El día era hermoso, el sol ya bien arriba decía lo mismo, unas nubes paseaban, el rio corría como diciendo vení acompañame.

Hoy era un dia de pesca, tenía que pescar para entregarle a su comprador sus pescados.

La canoa lo esperaba paciente, era su amiga de siempre, recorrian juntos él espinel, sus remos eran sus amigos, cuantas veces en días de tormenta se arqueaban ante las olas pero no se rompían.

Había que salir, preparar la carnada viva, el espinel con muchos anzuelos cada metro, y lanzarla desde la canoa con una pezón en el extremo hasta que toque fondo.Atada en la costa contra un palo no corría peligro de desprenderse.

Ya todo estaba listo, pero surgió lo imprevisto, pisó una yarará, se le enroscó en la pierna y lo mordió, sintió los colmillos que se le metieron.

La primera reacción fue pegarle,pero no aflojaba, sacó el facón y la cortó, arrancó de su pierna la cabeza, dos agujeros mostraban la mordedura, apretó su pierna con fuerza, solo salió un poco de sangre,el dolor era grande, insultó para desahogarse, transpiraba, gritaba de dolor, comprendió la gravedad, cuantas veces los amigos le decían guardá antiofídicos, mirá que en cualquier momento te pica una yarará.

Si, ya esos consejos no le servían, el veneno entraría en sus venas.

Sin pensar mas, subió a la canoa, había que llegar a la ciudad.Era difícil, muy lejos estaba de llegar,el veneno lo mataría en pocas horas.

Sin embargo tenía esa esperanza.

Comenzó a remar, tenía fuerza, la corriente estaba en contra, era mas duro remar, costeó la isla y rumbeó para la ciudad.

Pasó una hora, se dio cuenta que sus manos estaban hinchadas, le dolian sus piernas,su cuerpo se hinchó, en su boca sintió un sabor amargo, una sed espantosa lo obligaba a tomar.

Sintió mareos, sus brazos no le respondían, tuvo que dejar de remar, se acostó, la fiebre le producia delirios, perdió el conocimiento.

La canoa al garete seguía el camino que el río le indicaba.

La noche los envolvió.La canoa y Juan navegaban con su soledad.

Leon.

LEON GETZEL

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