MIRA NUESTRO JARDIN

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MIRA NUESTRO JARDIN

Mensaje  LEON GETZEL el Sáb Abr 04, 2009 7:26 am

Un hermoso día de primavera envolvia la casa de don

Esteban y familia, quería meterse en la vida de ellos

como acariciándolos, su calor que vino después del

invierno era como llegar para compartir felicidad.

El jardin de esa casa se cubrió de flores que adornaban

para demostrar su amistad, quien se acercaba era recibido con sus perfumes, el colorido era un cuadro

pintado por la natruraleza, los canteros con malvones

tambien querian estar alli, los árboles, pinos altos se movian como bailando.

La casa vieja, construida al tranco lerdo, costó muchos esfuerzos, pero estaba alli, firme como ellos

en la brecha para subsistir.

Constituian la familia, don Esteban, Clara su esposa,

un hijo de 22 años Carlos.

Don Esteban sino muy viejo ya quería jubilarse pero aún le qudaban fuerzas para trabajar. Su anhelo y proyectos era que su hijo tomara las riendas de la casa aunque sabía que le faltaba mucho para asumir esa responsabilidad. Sin embargo le hablaba y le decía cual era su pensamiento.

Carlos siempre lo escuchaba pero no le comunicaba que pensaba.

Efectivamente, un dia sentados en el jardin, Carlos le dijo: -Padre, quiero decirle algo muy importante.—

Don Esteban lo miró y ansioso le preguntó. --¿ Qué es?- Mire padre, se lo diré rapidamente y con respeto, tengo amigos que viajarán para iniciar otra vida en ciudades que tienen desarrolados campos de trabajo y progreso, y a mi me entusiasmó la idea.- Los ojos de don Esteban lo miraron y se le nubló la vista, en un instante se terminaban sus proyectos, su hijo queria irse, era lo mas triste que podía escuchar, sin embargo, disimuló lo que pensaba y muy tranquilo le contestó: - Muy bueno, que novedad, no sabia de lo tuyo, es claro los jóvenes tiene derecho a formarse, a pensar en su futuro, a crear nuevos horizontes.

Cuando Carlos lo escuchó se levantó de la silla y alegre lo besó.- Gracias padre, lo que me ha dicho usted no lo esperaba.- Bueno hijo, veremos cuales son tus planes, lo conversaremos, y juntos miraremos bien todo.-

Terminada la conversación quedó todo tranquilo y solo quedaron en el tintero, nuevas conversaciones.

Don Esteban lo comentó con Clara que se puso a llorar desconsolada,--No es posible, dijo—Si querida, no quise contrariarlo porque lo vi muy entusiasmado pero ya veremos como hacemos para que no se vaya—

Para don Esteban eran dias muy tristes, tuvo que ocultar su preocupación pero sabía que era muy difícil convencer a Carlos de que se quedara, que su futuro estaba junto a su familia, y conversó con amigos preguntando el caso sin decirle que era el suyo y rescató pensamientos contradictorios que no lo convencían. Leyó libros de psicología, comentarios de escritores, se informó en escuelas de padres, con maestros de la literatura, con médicos.

Solo encontró desorientación. No cabía en él que su único hijo se fuera.

Sentados tomando mate, solos los dos, Carlos volvió a la carga, -- Padre tenemos que seguir hablando de lo mío.—Si hijo, hablemos—Don Esteban no sabía que iba a decir, pero tranquilo lo escuchó.—Padre, sé que es muy triste para usted y para mi madre que yo me vaya, pero quiero que sepan que yo tambien estoy triste. Pero deben pensar que los hijos tenemos derecho a elegir nuestro futuro, que no somos propiedad de nadie, que somos un ente libre como los pájaros, con voluntad propia. Y asi siguió hablando cuyas palabras llegaban a don Esteban como piedras que le golpeaban el corazón. No contestaba, solo lo escuchaba.—Por todo eso le pido padre que me comprenda, el hecho de irme no significa que no voy a volver, todo lo contrario, volveré, a pedirle consejos a conversar con ustedes, contándoles mis cosas, mis afanes, mis emociones, y verá padre que mi destino estará si bien lejos con el corazón aquí junto a ustedes.

Don Esteban lo escuchó atentamente, no lo podía contradecir porque sus palabras eran ciertas, con razonamiento maduro, pero una gran pena lo poseyó, no lo contradeciría, dejaria que solamente sus palabras tendría valor, no le contaría su sufrimiento, solo esperaría que el destino se encargue de darle fuerzas para aguantar tanto dolor.

Un abrazo selló la conversación.

Llegaron los preparativos y tambien el dia de la despedida. Fueron momentos muy tristes, llorando Clara lo besaba y le deseaba lo mejor de las suertes, don Esteban lo abrazaba y le daba consejos.

Cuando llegó el otoño, las flores ya no perfumaban, desaparecieron para descansar, los pinos miraban desde lo alto como compadeciendo la tristeza.

Carlos nunca mas volvió, quizas lo absorbió otra civilacion que conoció, no lo sabemos, pero dejó un vacio profundo en esa casa que no tuvo mas flores.

Solos ya viejos sentados don Esteban le dijo a Clara: -Querida mirá el jardin, ya no tiene mas flores, ¿ Será porque extraña a nuesro hijo? No viejito las flores como la vida tambien viven y mueren.

Don Esteban sin decir una palabra veia a su hijo correr por el jardin lleno de flores.

Leon.








LEON GETZEL

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